La lengua de las monarcas

A Don Gonzalo lo desahuciaron tras el fracaso de numerosos tratamientos en desarollo. Su eficacia se había demostrado entre pacientes de hasta 75 años de edad. Pero en dos semanas festejarían sus 98 años al querido Don. Los estragos de la nefasta enfermedad no habían perdonado a ningún infectado de tan avanzada edad.

Ya con sus días contaditos, el personal médico permitió visitas a sus familiares más cercanos. Principalmente entre ellos, su bisnieto Juanito. El amor del muchacho por el medioambiente fue inspirado por el Don, fundador del Club de Protectores de la Madre Tierra. Juanito era el socio más joven y consentido del Club.

En esos meses concluían un proyecto de crianza y estudio de las mariposas monarca desde huevitos por su etapa de gusanos hasta verlas salir aladas y espléndidas de sus crisálidas.

Desde que el niño trepó a las montañas de Michoacán para presenciar la gran migración de las monarca, tomado de la mano de su bisabuelo, quedó cautivado por las hermosas criaturas.

Ahora la paupérrima condición de su bisabuelo le dolía enormemente. Se le ocurrió la manera perfecta de darle ánimo. Seguramente su bisabuelo estaría extrañando sus queridas monarcas. Juanito escogió un espécimen extraordinario. Sus voluptuosas alas eran vivas ascuas revueltas con carbón que al volar prendían fuego.

Con la mariposa posada tranquilamente en su mano izquierda Juanito se inclinó y le susurró al oído, -Ya llegamos, abue-. Con la poquita fuerza que le quedaba, el señor logró esbozar una sonrisa y volteó la mirada tantito. -Juani…-, le saludó como pudo. -Tranquilo abue, le traigo una visita-.

Alzó la mariposa a la vista del postrado. Sus ojos brillaron al observar la joya viva. -Acércamela-. cuchicheó. En eso la mariposa voló a la boca del señor y lo besó. Luego volvió a posarse sobre la mano del muchacho. Se le agotaron las fuerzas y le ganó el sueño. Juanito se retiró sonriente.

A las dos semanas se juntó toda la cuantiosa familia por el cumpleaños de su querido Don Gonzalo. No había un ojo seco entre los concurrentes. Empezaron a cantar su canción favorita, Las Mañanitas. Tardarían meses los expertos médicos en descubrir que la saliva de las mariposas monarcas era el antídoto contra la enfermedad.

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