Como mece el columpio

Con los ojos azorados y volando en el columpio propulsionado adelante, siempre hacia adelante por su abuelita, Tomasito indaga: Y por qué todo tiene su lado opuesto, Nanita? Como el día y la noche, o la alegría y la tristeza?

Me encanta tu pregunta, cariño. A ver cómo te lo explico… Suspira pensativa, respira muy hondo y lo vuelve a empujar ahora más suavemente, reflexionando sobre las dualidades de la vida.

Mira, mi amor. Es como siempre decía tu abuelito, que ya extendió su viaje a otros rincones del universo. Cada una de las cosas que existen tiene su alma gemela. Recuerda que nada en el mundo está nunca solo, y menos tú.

Pero Nana, por qué hay cosas que me gustan mucho, como los abrazos de papá y la risa de mamá, y otras que no me gustan nada, como cuando el abuelito se enfermó y se fue en su viaje más allá?

Conforme se iba desenvolviendo la platica, el ritmo del columpio al mecerse iba menguando poco a poco. Los subibajas del volumen de la conversación iban nivelándose con la distancia cada vez menor entre ellos. Casi sursurrában ya.

Te voy a decir, chiquito precioso, que en este mundo rige la ironía. Por ejemplo, el hecho de que quienes trabajan en la caña, como hacía tu abuelito, desconocen la diabetes. Tampoco conocen la comida procesada y por eso disfrutan una dieta sana, aún conservan su vínculo y apego a la sagrada tierra.

Pero aún asi, siguió, uno nunca sabe cuándo le va a tocar su viaje a otro extremo de la galaxia. Por eso hay que gozar cada momento de vida, con lágrimas y risas, como lo hacía tu abuelo. Tomasito alza la cabeza y vuelve la mirada hacia ella, Como lo haces tú, verdad Nana?

Así es, mi amor. Y fíjate que sí hay tanta belleza en el mundo. Solo hay que buscarla con ojos de compasión. Ves esta camisa que llevas puesta? Le roza suavemente sus costillas con los dedos, dándole cosquillas. Entre risas, Tomasito suelta un Sí con tono de curiosidad.

Sabías que la camisa es la prenda de vestir más amable de todas? Tomasito la vuelve a mirar, incrédulo. Sí, mi niño, es cierto. Por eso nunca se niega a envolverte en su abrazo ni te suelta. Tomasito ahora suelta la risa más fuerte, espetándole: Abueeeee!

Pues sí, mi corazón. Como ves, todo se puede aprender desde aquí mismo, por dondequiera que nos encontremos. Simplemente hay que darle vuelo a la imaginación. Así como la lección que imparte este columpio. La vuelve a mirar con curiosidad y pregunta, Qué lección?

Cuentan los científicos que la vista del punto más lejano del universo nos revela por qué nuestra existencia se define por la dualidad. En serio, Nana? le pregunta, inclinándose hasta casi caerse del columpio.

Claro que sí, chiquilín. Desde allá se aprecia que nuestra galaxia tiene forma de columpio. Los dos se ríen. Tomasito responde emocionado, Entonces tú y yo ya somos exploradores de la galaxia! Eso, remata ella. Empújame más fuerte, quiero volar!

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